Encuentro de experiencias de educación crítica en los barrios

Vivimos un tiempo en el que la renovación pedagógica parece estar cada vez más en manos de gurús, fundaciones, bancos y empresas que quieren hacernos creer que la educación es un asunto técnico y no político. Buena parte del legado de las pedagogías críticas está en juego y no podremos hacer frente a la innovación neoliberal sin colectivo y sin recordar que la educación, si no es crítica y popular, no es transformadora.

Con la intención de tejer redes y de construir juntas desde abajo, hemos organizado esta Jornada de Experiencias de Educación Crítica en los Barrios, que tendrá lugar el próximo sábado 26 de octubre en el EKO de Carabanchel. Durante la jornada habrá talleres prácticos y debates en torno a las necesidades, potencialidades y dificultades que se encuentran quienes tratan de establecer vínculos entre los proyectos educativos y sus barrios. No faltará tampoco la música, la comida y un espacio de peques con materiales de juego.

Te esperamos, ¡acércate y difunde!

FEDERACIÓN LIBERTARIA DE MADRID

Siglo XXI nº 49

PSOE-Podemos, más de lo mismo

Buen espectáculo el que hemos presenciado durante el mes de julio en lo que se refiere al reparto de sillones en ese hipotético gobierno de la nación que va a salvar a sus gentes de la zozobra y el desastre. Ricardo Mella se hubiera sentido maravillado ante la magnífica confirmación de sus tesis antiparlamentarias expresadas con acierto en La ley del número contra el parlamento burgués. No vamos a hablar de la izquierda porque esa etiqueta ya no se puede aplicar en nuestro país puesto que no existen partidos anticapitalista y si los hay se encuentran fuera del espectro parlamentario. En cualquier caso, el PSOE –un partido social-demócrata que ni es marxista, ni cuestiona el capitalismo, ni las políticas neoliberales, y, por supuesto, defiende el militarismo, si tiene pocos escaños en el Parlamento hace una política progre (no de izquierdas), con leves mejoras a las políticas sociales (sin tocar al ejército, las leyes represivas, las leyes laborales, a la banca, a la Iglesia, etc.). Si está en mayoría, entonces la cosa cambia radicalmente, en esa circunstancia, apuesta fuerte por el neoliberalismo teñido de rojo, cuando no sigue sin tapujos las directrices del FMI, el Banco Mundial, el BCE o el IBEX35.

Este mes de julio le correspondía el papel de progre desmelenado sin pasarse, claro. Ha prometido una mejora generalizada en las políticas sociales: prometido, porque no tienen parlamentarios suficientes para gobernar; primero han hecho guiños a la derecha pero esta se la tiene jurada por echar a Rajoy con la moción de censura. Además, el PP y Ciudadanos tampoco tienen mucho que ofrecer por lo que su postura más cómoda es acusarles de pactismo y tolerancia con el independentismo (ya no existe ETA) y esperar nuevas elecciones a ver qué pasa. De este modo, el nuevo salvador de los desheredados de nuestra tierra, el Sr. Sánchez, tiene que mirar hacia Podemos con todo el dolor de su corazón. Ya sabemos que Podemos posee otra salvador de la patria, el Sr. Pablo Iglesias; director sin cuestionamiento posible de un partido leninista sin base social, oportunista, aventurero, al que no le ha temblado el pulso a la hora de descabezar los movimientos sociales para montar su maquinaria electoral, hoy en declive. En cuanto alguna persona dentro del partido ha intentado hacerle sombra, la ha eliminado.

El resultado de la negociación entre las dos formaciones ha sido el que ha sido: un viaje a la nada.

Eso sí, a ambas se les ha llenado la boca de españolismo y de tener un programa que mejoraría nuestras vidas con creces. Todo un hito, de producirse, que un partido político cumpla sus promesas una vez alcanza el poder. (“Los programas se hacen para no cumplirse”, Alfonso Guerra.)

Ante estos dislates y trapicheos, la derecha se ha estado frotando las manos con regocijo, sabiéndose ganadora, pase lo que pase. PSOE y Podemos, los progres descamisados, luchan por sobrevivir, mientras ellos mantienen su trabajo diario, aumentando sus beneficios y los de que quienes les auspician.

Del resto de partidos qué podemos decir, unos defienden su terruño y el resto el escaño del diputado que lo ha conseguido.

Esta escenografía no genera sorpresas porque es la propia de la democracia representativa desde el principio de los tiempo, por lo que la acción de las asalariadas, naturalmente debería plantearse un horizonte a largo plazo más atrevido y a corto, asumir que el parlamentarismo no les representa, es un invento del Capital para gestionar mejor la obediencia, apoyado por un aparato represivo siempre bien engrasado.

Hace mucho tiempo se dijo que “La emancipación de los trabajadores y trabajadoras será obra de las mismas o no será”. Importando la frase a nuestros días, si deseamos mejorar nuestra calidad de vida, asegurar la satisfacción de las necesidades básicas y ofrecer a nuestros descendientes un futuro esperanzador, tendríamos que prescindir de las viejas formas de ordenación de la sociedad y utilizar el apoyo muto y la democracia directa como herramientas de de convivencia de los grupos humanos, federados libremente.

Nada está perdido mientras estemos vivos. Solo hay que ponerse en marcha, leer, educar, sumar fuerzas y, sobre todo, luchar sin denuedo y con alegría, si ello es posible.

Bajar número 49

Grupo Libertario Pensamiento Crítico

Jornadas de Pedagogía Crítica: formación del grupo de trabajo

JORNADAS DE PEDAGOGÍA CRÍTICA

1. Aprobación o elaboración del orden del día.
2. Presentación de los grupos y/o individualidades que expongan sus intereses y la forma que podría tener su participación en las jornadas (exposición, debate, etc.)
3. Breve explicación, para su aprobación o reelaboración por la reunión, de la propuesta de la Federación Libertaria de Madrid de la estructura de las Jornadas de Pedagogía Crítica:
• Fecha y duración (un día, dos mañanas y una tarde).
• Propuesta de un debate de clausura.
• Temáticas que nos interesan.
4. Varios.

El pensamiento anarcofeminista de Emma Goldman

En las últimas décadas se han dedicado a Emma Goldman numerosos escritos; se trata principalmente de estudios de carácter biográfico, llenos de una profunda admiración por su apasionado activismo, su temperamento indomable, la audacia de sus empresas sobre el control de la natalidad y el amor libre, el rigor de su lucha contra el reclutamiento militar y la guerra, el enorme precio pagado por sus ideas. A partir de ese enfoque la mayor parte de los autores ha seguido el camino trazado por la misma Emma Goldman en su autobiogra­fía Viviendo mi vida (Living My Life), la heroica aventura de una mujer judía, inmigrada y anarquista que supo adherir su propia vida a sus propios ideales. 
El brazo de la autoridad siempre ha interferido en mi vida. Si he continuado expresándome libremente, ha sido a pesar de todas las limitaciones y dificultades que se han cruzado en mi camino […]. En esto no me encuentro para nada sola. El mundo ha dado a la humanidad figuras heroicas que frente a la persecución y a la injuria han vivido y han luchado por sus derechos y por el derecho del género humano a una libre e ilimitada expresión.
Ya en los años treinta Emma Goldman se había convertido en una figura mítica, un ícono, el símbolo de la fuerza anarquista. 
En raras ocasiones los estudios han puesto en discusión un mito que, sin embargo, ha oscurecido durante largo tiempo la complejidad y la radicalidad del pensamiento de Emma Goldman. La activista apasionada y la rebelde han dejado en segundo plano a la pensadora. Carente de una verdadera creatividad intelectual, frecuentemente excluida tanto de los estudios generales sobre el anarquismo como de aquellos sobre feminismo, Emma ha sido descrita como una divulgadora de las teorías de los demás, en particular de Bakunin y de Kropotkin. “Ella no fue en absoluto una pensadora política y social relevante”. Este juicio, expresado en 1961 por Richard Drinnon en Rebel in Paradise, se retomó constantemente en los años sucesivos. Al perpetuar una concepción consolidada en la historia del pensamiento político que contrapone la vida emocional y el pensamiento, la mayor parte de los estudiosos ha subestimado la contribución de la anarquista rusa en el plano teórico. Por lo tanto no sorprende que hayan sido sobre todo las estudiosas feministas, con la convicción de que la experiencia existencial enriquece e ilumina el pensamiento, las primeras en considerar la filosofía política y social de Emma Goldman digna de atención. El renovado interés por sus escritos se manifestó a partir de los años setenta bajo el impulso del movimiento feminista, del levantamiento estudiantil y del movimiento contra la guerra. “En la era del ‘haz el amor, no la guerra’ –recuerda Candance Falk- mis coetáneas y yo devorábamos Viviendo mi vida, como si se hubiera escrito para nosotras”.

Bruna Bianchi

Folleto

Portada folleto

Texto

GRUPO LIBERTARIO PENSAMIENTO CRÍTICO


Siglo XXI nº 48

Ola de calor

Empezamos de lleno el verano con ola de calor y todo. Hay quien habla de cambio climático y quien matiza que estamos, además, ante una emergencia climática, en el sentido de que las ciudades y los pueblos no están preparados para asumir más de cuarenta grados de temperatura durante el día y veintisiete grados por la noche. Sin ir más lejos, los colegios no tienen aire acondicionado. A pesar de estos datos que se han publicado en prensa, incluso en primera página, parece que el asunto no va con nosotras. O somos personas muy adaptativas capaces de soportar condiciones extremas, o la huida hacia adelante nos puede. En cualquier caso, sobre la mesa está el tema y necesariamente, tarde o temprano, que intervenir sobre él. 
Pero hay más cuestiones que exigen nuestra atención de manera urgente: los problemas derivados de la carestía de los alquileres, la precariedad laboral y la fascistización de la sociedad. Nos preguntamos cómo vamos a poder subsistir con salarios de miseria, cómo vamos a afrontar alquileres que se aproximan en algunas capitales españolas al salario mínimo interprofesional. Difícil. Volvemos al Germinal de Balzac, trabajando para mal vivir en habitáculos infectos y con dificultades para cubrir los gastos más elementales. No resulta original decir que necesitamos recuperar unos sindicatos de clase combativos, que pongan freno a la insaciable vorágine capitalista. Solo unidas y organizadas seremos fuertes. 
A todo lo anterior se suma el conservadurismo rampante de gran parte de la ciudadanía, que cada día que pasa está más envalentonado, y que defiende a las claras postulados que no solo atentan las leyes vigentes sino valores humanos fundamentales. En los tres primeros puntos que hemos citado –el clima, los alquileres y la precariedad laboral- podemos quedarnos quietas, a la espera de no se sabe bien qué milagro por venir que acabará con el desastre ecológico y una calidad de vida miserable de la mayoría de la población; ahora bien, cuando hablamos de derechos fundamentales: libertad de expresión, de manifestación, de reunión, de pensamiento o libertad sexual, sin ir más lejos, entramos en otro terreno más peliagudo, porque nos jugamos nuestra razón de ser como individuos libres; sin libertad no somos nada. 
Sin embargo, nuestra memoria parece más frágil que nunca, hemos olvidado que “la libertad no se pide, se conquista”, que los derechos inalienables que hoy gozamos han sido arrancados a la clase dominante a base de sacrificio y sangre. Este olvido resulta nefasto. Nuestra indiferencia negligente alimenta el fascismo y la estupidez irracional más abyecta. 
Ha llegado el momento de marcar una línea roja que no vamos a atravesar. Tenemos que recuperar el protagonismo en las luchas vigentes y las que están por llegar. La vida es lucha, la guerra de clases nunca ha desaparecido, es mentira, está ahí, día a día, destrozando vidas, mientras miramos para otro lado, rezando, quien crea en algo, de que a él o a ella no le toque. 
Es hora de volver a organizarse, de tomar las calles, los barrios y en general aquellos lugares que nos pertenecen por derecho propio, porque nosotras somos quienes los sacamos adelante: colegios, universidades, empresas. Sin las desheredadas de la tierra, de momento, no hay sociedad, no funciona nada, entonces, ¿por qué soportamos esta ignominia a la que nos someten?

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